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31
Ago

¿Cómo motivar a los niños a lograr sus metas?

Algunas veces motivarse resulta fácil; cuando una actividad es divertida e interesante, trabajar duro se vuelve una tarea de poco esfuerzo.

Si a un niño le gusta algún deporte, podría practicarlo en cualquier momento; si a otro le apasiona la historia, leer un libro sobre un evento histórico interesante, será un disfrute más que un deber.

Lo anterior son ejemplos de la motivación intrínseca, entendemos este tipo de motivación como la que viene desde adentro, por el disfrute de dicha actividad y la propia satisfacción que generan.

Sin embargo, este tipo de motivación no se da siempre. Muchas tareas escolares no representan un disfrute para todos los niños en todo momento, por lo que se requiere algo que vaya más allá de la tarea en sí.

Es justo en este momento donde usualmente intervienen los premios e incentivos para lograr que un niño realice las actividades. Sin embargo, este tipo de estrategia funciona a corto plazo, después de un tiempo tanto los niños como los padres pierden el interés.

De igual forma las recompensas no son un beneficio, ya que los niños pueden llegar a pensar que las tareas que tienen que realizar son opcionales. Utilizar premios en casa y en el colegio constantemente como motivación puede llevar al niño a preguntarse al momento de cumplir con alguna responsabilidad “¿Qué gano yo a cambio de esto?”

Según investigadores  de la Universidad de Rochester, en el estado de Nueva York, Estados Unidos, existen tres componentes claves para incrementar la motivación interna: competencia, autonomía y conexión.

Para los niños el dominio de una tarea nueva es increíblemente motivante. Desde que aprenden a hacer algo nuevo quieren repetirlo una y otra vez, pero por otro lado si les cuesta dominar dicha actividad y sienten que las cosas no le salen como quieren, se resistirán; pueden llegar a sentirse avergonzados y quejarse de que esa actividad “es aburrida y no les interesa” con el fin de no volver a hacerlo.

Muchas veces podemos mejorar estas situaciones, apuntando al aprendizaje de habilidades y competencias en el niño para que este aprenda cómo ser competente:

  • Resalta el esfuerzo y la estrategia que utiliza más que el resultado.
  • Elogia el progreso que va logrando.
  • Si ves que algo no le está saliendo bien, en vez de reprocharle recuérdale los pasos a seguir.

A la mayoría les gusta sentir que ellos tienen el control de muchas cosas, sobre todo las actividades que realizan. En muchos casos la desmotivación viene de la sensación que tienen los niños de ser obligados. Es cierto que no podemos darles total libertad sin embargo podemos utilizar distintas estrategias para que sientan un grado de autonomía en todo lo que hacen.

  • Ofrecerle opciones, tú decides en primer lugar pero luego ellos toman una decisión secundaria de tus condiciones.
  • Razona con tu hijo/a de forma tal, que para él o ella tenga sentido.
  • Anímale a buscar soluciones a problemas desde diferentes puntos de vista.

Un niño actúa bien, cuando se siente bien. Para esto la necesidad que todos tienen de pertenecer a uno o varios ambientes es de gran importancia, sobre todo cuando cuenta con personas que le ofrecen una conexión segura y de bienestar. Muchos niños se sienten motivados a realizar distintas tareas cuando sus amigos y compañeros forman parte de dicha actividad.

  • Reconoce y valida los sentimientos de los niños.
  • Bríndales información sobre personas que pueden ser modelos a seguir.
  • Hazles saber tus expectativas, siempre y cuando estas sean claras y justas.

En fin, como todos sabemos, no siempre vamos a contar con un nivel de motivación alto en todas las actividades que realicemos, y esto se aprecia aun más en los niños.

La motivación interna requiere trabajo y esfuerzo, sobre todo para tareas que no resultan tan divertidas, es por esto que nosotros como guías de los más pequeños debemos tener paciencia y perseverancia en este proceso de formación, manteniendo nuestras expectativas razonables y claras.

Animar  y validar las emociones y gustos de los niños es muchísimo más productivo en este camino que la crítica, por no saber o poder hacer algo en determinado momento.

 

Nadia M. Hernández Castillo, M.A.

Máster en Intervención Psicoeducativa y Necesidades Especiales

Especialidad en Psicoterapia

Terapeuta Infanto-Juvenil Terapia Boutique

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