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18
Nov

¿Por qué no pegarle a tu hijo?

ca78d0151e88522851eb7a5354e9bc70_lEs una gran pregunta que se hacen día a día los padres de esta generación, pues se cuestionan entre si darle o no darle pelas a sus hijos. Los padres se debaten y entran en conflicto con su crianza de origen  y quieren  hacer lo mejor.

Los padres dicen que fueron criados en un momento donde los golpes eran normales,  y que ellos no entienden la razón de tanta psicología pues no salieron tan mal. Aquí le preguntamos si hubieran querido que sus padres se manejaran diferente con ellos y si eso hubiera funcionado y muchos admiten que si.

Los psicólogos hablamos mucho de tener cuidado con las peleas, pero nos referimos a que si lo educas con consecuencias no tienes que recurrir a los golpes, sino aplicarle estas consecuencias para que aprendan.

Cuando un padre golpea a su hijo, le estás diciendo que:

–       No tienes la capacidad de manejarlo.

–       Tu hijo tienen la capacidad de sacarte de tu centro, ósea le estas diciendo que tu no sabes manejar la situación.

–       Que las cosas se manejan con agresividad.

–       Que yo como padre,  tengo que hacer algo que te duela para que aprendas.

–       Te tengo que dar para que entiendas lo que hiciste.

Cuando se le da,  ellos lloran, o se ponen molestos por el golpe, generalmente el dolor o el malestar no los hará pensar en su error, sino en el malestar con su padre que lo castigó físicamente, y esto puede crear más agresividad y emociones que no queremos en los niños.

Le estamos mandando todas las señales equivocadas, cuando  en cambio lo que con un simple toque simbólico, un gesto de la cara o hasta una palabra clave, pueden entender que no lo hicieron bien. Con un “no” y un simple toque, le estamos enseñando. Cuando no nos manejamos así, le estamos haciendo ver que me tengo que salir de mi centro para lograr algo contigo.

¿Qué hago?

–       Lo primero es que cada acción tiene una consecuencia, y debes enseñarle esto.

–       La consecuencia no debe ser física, para que sea efectiva, todo lo contrario muchas veces no es nada efectiva en esos casos.

–       Sentarte a analizar con el niño lo que pasó.

–       Buscar una solución a su acción.

–       Enseñarle a pedir disculpas.

Recuerda que los hijos son los reflejos de sus padres, si ellos ven que no lo manejas bien ellos tampoco lo harán.

 

Artículo escrito para creciendoenfamilia.com.do

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Lic. Roxana González
Psicóloga Clínica
Psicomoticista
Terapeuta de Pareja y Familia
Psicóloga Clínica Infanto Juvenil
Hipnoterapeuta
Psicóloga Bariátrica
(809) 533-5338 | (849) 752-1002

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