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09
Feb

Crearse o no expectativas…¡el dilema!

Comienzas a conocer a alguien. Es inevitable: su aspecto, gestos y forma de hablarte ponen a volar tu imaginación. Al mismo tiempo, te sientes como partido(a) a la mitad: ¿será una buena persona o está fingiendo para conseguir estar contigo? Has tenido tantas malas experiencias que definitivamente no sabes qué esperar. Y surge la pregunta: ¿debo crearme o no una expectativa?

Toca, en primer lugar, saber que las expectativas no se limitan solamente a una persona, aunque es el caso más común para relacionar. Es, según el diccionario de la Real Academia: “la esperanza de realizar o conseguir algo. Posibilidad razonable de que algo suceda”.

“La naturaleza del ser humano es de crearse expectativas, siempre que visualizamos un futuro lo imaginamos como queremos que sea, es casi imposible que no nos creamos expectativas frente a casi todos los aspectos de nuestra vida”, explica la psicóloga Kaly Báez, experta en el tratamiento para la ansiedad y el estrés.

El problema ocurre cuando esas expectativas no se cumplen. De hecho, según la especialista hay un 99.9% de que no suceda, simplemente porque “el mundo no funciona como lo tenemos en nuestra mente. Algunas veces se superaran las expectativas hechas, otras, no. Las cosas llegan como son y cómo deben llegar”, sentencia.

¿Lo hacemos, sí o no?

Abrimos la sombrilla y recurrimos a preguntar a través de diferentes medios para saber si es o no positivo, crearse expectativas. Como es lógico, hubo respuestas hacia los dos bandos y solo unas pocas quedaron en el punto medio: que si te las haces, deben ser reales.

“Las consecuencias de hacernos expectativas”, continúa poniendo en claro Kaly Báez, es la frustración fruto de que las situaciones no resulten como se tenía planeado. Que, ojo, no significa que esté mal. Sin embargo, esta situación, sostiene, puede ocasionar que “nos boicoteemos a nosotros mismos porque no se cumple lo que pensamos”.

Su consejo particular es: “no crearnos expectativas sobre los comportamientos de las personas y sobre los resultados de cosas que nos ocurren. Abre la puerta de la sorpresa, de la ingenuidad y permite que todo fluya, sin la presión de una expectativa hecha, no esperar algo y recibir lo que llegue, hará que seamos mucho más agradecidos con la vida, más tolerantes con las personas y definitivamente nos ayudará a ser más felices con nosotros mismos”.

Estas fueron las razones que justifican el por qué sí o por qué no, debemos crearnos expectativas.

 

Positivo

– Te motiva a luchar para alcanzarlo. Si no alcanzas la meta el sentimiento desagradable, si emocionalmente uno es estable, pues seguirás aspirando.

– A veces tener una te impulsa a accionar y hacer lo que nunca creíste que llegarías hacer.

– Lo importante es tener conciencia y equilibrio ante los resultados.

– Se vale tener sueños y esperanzas. De que sea posible lo que anhelas.

– A veces es bueno tenerlas para saber lo que uno quiere de cierta situación. Siempre y cuando sean fundamentadas en cosas reales, que no sean cosas imposibles de alcanzar. Las expectativas te ayudan a limitar la situación…

– Aunque duela, hay que trazarse expectativas de la vida. Son necesarias para alcanzar una meta u objetivo.

– “Si no sueñas, ¿para qué vives?”.

– Es bueno tenerlas porque son como las posibilidades acerca de cosas o propósitos que puedan suceder. En todas las cosas que hacemos ponemos nuestras expectativas, sin importar el área o situación, eso muchas veces te impulsa.

– Siempre son buenas. Si te va mal solo vuelve a empezar.

Negativo

– Crea sinsabores luego, si no esperas nada siempre será bien recibido lo que sea que llegue.

– De ellas surgen las decepciones, desconfianza, resentimientos…

– Si es algo de lo que no puedes controlar la situación, entonces es mejor no crearse expectativas.

– Muchas expectativas son iguales a muchas desilusiones.

– Si las cosas no salen como esperas puede provocar que no te vuelvas a crear expectativas. Que te desilusiones.

– No es sano crearse expectativas muy ilusorias o fantásticas.

– Emocionalmente no es saludable porque siempre esperamos más.

– Yo creo que las expectativas te pueden desilusionar mucho si no resultan como lo esperas. Yo las mantengo un poco bajas para protegerme y para que lo que sea del otro no me sorprenda…..

Fotos: Shutterstock  Fuente: artículo de nuestra especialista @Kalybaezduran para Diario Libre

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